Tuesday, January 6, 2026

El Último de Loro Vera: Parte II


Le brindo seguimiento a la primera parte de esta reflexión. Esta vez desde el espacio de lectura y escritura de mi casa. Son las 3:30 de la madrugada y cuando mejor me siento para redactar.

En la primera parte del El Último de Loro Vera, presenté a mi padre como hermano, hijo e inicio de esposo. En esta parte lo presento como estudiante, cómo se convirtió y cómo fue su trayectoria como miembro de la uniformada de Puerto Rico.

         El sacrificio que hizo mi padre para terminar su bachillerato en Educación, no lo puedo olvidar. Inició en la Universidad Católica de Puerto Rico en el centro que se abrió en Aguadilla, allá para la década de los setenta (Centro que luego fue cerrado). Luego tuvo que ir al Recinto de Arecibo de la propia universidad y, finalmente, culminar en Ponce. Ya estaba en la adolescencia cuando papi terminó de estudiar. Incluso me llevó en algunos momentos con él a tomar clases. Supongo para que viera lo difícil de estudiar cuando se tiene familia y trabajo. Lo digo porque papi estudió siendo policía a tiempo completo.

Sin embargo, su historia académica inició antes. Los grados primarios fueron en Moca. De hecho, desde muy joven aprendió a estudiar y trabajar para poder ayudar a abuela Juana.

Por eso, papi trabajó de mesero en un pequeño restaurante en el sector El Bambú en la zona urbana de Moca a los 15 años. Tal vez por eso le interesaba estudiar en la Escuela Hotelera. Cuando los dueños del restaurante se dejaron, la esposa doña Mary Pérez (que era la Trabajadora Social de la Escuela), le dijo “Esteban yo me voy para San Juan a casa de una familia mía que tiene restaurante, yo sé que te interesa la Escuela Hotelera”. Papi le indica que le interesa, porque no tengo el dinero para estudiar en la Universidad.

Así se va con ella y le consiguieron un lugar donde quedarse. Al llegar a la Escuela Hotelera, papi dice que había una rubia que parecía americana y trató de hablar algo de inglés (al día de hoy papi solo sabe algunas palabras del difícil). La persona le dice que podía hablar español que soy de Moca de la familia de Luis González, y usted va a la Escuela Hotelera. Se salvó.

Así, varios meses después, papi tomó un curso de hotelería que le permitió conseguir empleo en el antiguo Hotel Sheraton en San Juan como mozo. De hecho, fue en una actividad de la policía de Puerto Rico en el hotel donde papi se interesó por esa rama. En la convención un oficial le entregó su tarjeta de presentación para que, si decidía entrar a la policía, lo buscara. Meses luego solicitó y fue aceptado. Como repite constantemente, “por eso es que soy policía”.    

Papi llegó en el momento que había las manifestaciones en la Universidad de Puerto Rico en el 1963. También es el momento donde la guerra fría tiene su auge por la situación de Cuba y Estados Unidos. Resalto que a la Policía de Puerto Rico en ese momento recibía un adiestramiento cuasi militar y papi nos cuenta de muchos adiestramientos que sabemos era de ese tipo de ejercicios, hoy día.

Papi es enviado al conflicto de la huelga de la UPR en ese año 1963 por la salida del ROTC de los predios universitarios. Lo que ocurre es que papi inició en lo que hoy día se le llama la Unidad de Operaciones Tácticas o coloquialmente la fuerza de choque. No obstante, luego de pasar por otros adiestramientos en Isla de Cabra, fue seleccionado a ser parte de la vigilancia de la Fortaleza. Esto por una recomendación de un oficial superior a él y los envían a un adiestramiento de vigilancia a mandatarios. Papi tenía entre 18 y 19 años.

Como vemos, mi padre experimentó lo mismo que sigue siendo hoy día para los novatos, trabajar en San Juan. También han sido muchas las anécdotas que me contó. No obstante, la más que le lleva dentro fue haber trabajado en la protección del gobernador Luis A. Ferré en La Fortaleza.

Me cuenta que en un día de vigilancia el gobernador Ferré llegó donde estaba en su puesto y le buscó conversación. Las preguntas básicas: quién eres, estás casado, de dónde eres, entre muchas. Papi le fue contestando todas, entre ellas que tenía un bebé pero que estaba en Moca y él trabajando en San Juan. El gobernador quedó asombrado por el sacrificio. Esa conversación honesta provocó que Ferré diera la orden, al comandante del cuartel de la Fortaleza, que aquellos que residían fuera del área metropolitana fueran trasladados cerca de sus familias. Así fueron muchos los miembros de la fuerza que lograron regresar cerca o a sus pueblos de residencia.

Es así como mi padre llega al cuartel de Rincón, Puerto Rico, a menos de una hora de distancia de Moca. Debo haber tenido a lo sumo unos cuatro años cuando eso, por haber sido entre el 1968 y 1969. Tengo el vago recuerdo de haber estado en unas fiestas (supongo patronales) por estar en machinas y ver a papi junto a policías. El estar en el oeste le brindó a papi estar más cerca de mami y, por naturaleza, quedó embarazada de mi hermana Neyda.

Par de años más tarde, a papi lo trasladan al cuartel del municipio de Aguada, colindante de Moca. Le asignan estar a cargo de la Liga Atlética Policiaca (LAP). Para los que desconozca es un espacio dedicado a los niños y jóvenes en desarrollo que les imparten disciplina, mientras participan de actividades atléticas y educativas. Parto del supuesto que como papi era de los más jóvenes del cuartel, le asignaron ello. Por eso recuerdo que papi me llevaba a todas las actividades que realizaba la LAP y, parte del proceso, creo que orientarme poco a poco hacía el cuerpo de la Policía.

En eso llegó el examen para el rango a sargento. No paraba de estudiar. Recuerdo de las varias reuniones en casa con otros y se hacían preguntas que estaban redactadas en las famosas tarjetas de notas 3 por 5. De hecho, papi tenía cartapacios de material que se pasaba estudiando. Al llegar el examen, fue de las mejores notas. Logra el ascenso, pero es ahí donde lo trasladan al municipio de Camuy. Tenía unos 11 años y tres hermanas, porque ya habían nacido Rosa y María.    

Luego de muchas conversaciones entre papi y mami, deciden mudarse para Camuy a mediados del 1976. Es así como inicio mi adolescencia en el municipio de Camuy. Mami inicialmente abrió una pequeña tienda que le puso de nombre NETICHICA. El nombre representa las iniciales de los cuatro hermanos: Ne de Nelson, Ti de Titi como le decían a mi hermana Neyda, Chi de Chiqui como se le sigue apodando a mi hermana Rosa y Ca de Cany como también apodamos a mi hermana María. Nuevamente demostraron nuestros padres que la familia va por encima de todo. Papi ejercía como supervisor en uno de los turnos.

Para ese momento continúa estudiando hacia el bachillerato a la vez que trabajaba. Me sugirió que me uniera a la LAP de Camuy. Ya adolescente participaba de todas las actividades. Nuevamente parto del supuesto que deseaba me convirtiera en policía. Ahí conocí muchos de los códigos de comunicación de la policía.  

Mientras eso ocurría en Camuy, recuerdo que todos los fines de semana llegaba el viaje hacia Moca para casa de abuela Juana, porque, aunque estuviéramos lejos, papi recalcaba que la familia es lo primero. Por eso también pasábamos buen tiempo con abuelo Mesio y abuela Gina.

Pasados varios años papi inicia los estudios para el rango de Teniente Segundo. Con ello el regreso de las tarjetas 3 por 5 y los grupos de repaso. Nuevamente pasa el examen siendo de las mejores notas. Una anécdota fue que otro sargento de Camuy y que estaba estudiando junto a papi no pasó el examen, pero le preguntó a papi si ya había leído la comunicación oficial. Me cuenta papi que como sabía el otro sargento estaba muy duro en los repasos y era muy inteligente, no se atrevía abrir el sobre. La insistencia del otro sargento fue tal que la abrió y se entera que pasó el examen. Esta vez, lo trasladan a Lares como comandante del Distrito. Por vez primera está a cargo de la administración de todo un cuartel.

Estoy poco claro del tiempo en Lares, lo que sí es que su pasión por la policía lo llevó a tomar el examen del ascenso a Teniente Primero, varios años más tarde. Nuevamente lo pasa de manera sobresaliente y lo trasladan a Camuy a cargo del cuartel.

Ya para ese momento papi y mami decidieron regresar a Moca y construir la casa de sus sueños: una de madera. Esta mudanza ocurre a mediados del año 1980. En lo que se construía la casa, pasamos a vivir en la casa vieja de mi bisabuelo Pedro Hernández que ya estaba bastante abandonada. Una casa de los años cincuenta, que papi fue acondicionando para poderla vivir.

Sí, papi poseía habilidades de construcción, plomería y albañilería. Desde muy niño había aprendido de estas destrezas. Los días libres lo pasaba acondicionando la casa de abuelo Pedro. Así que viajaba de Moca a Camuy. Recuerdo que me dejaba en la esquina de la Iglesia Católica de Moca para ir a la Escuela Superior y él doblaba en dirección al barrio Centro para tomar la carretera número dos hacia Camuy.

Pasaron alrededor de tres años que papi estuvo comandando el Distrito de Camuy. Ya había alcanzado su grado de bachillerato y su deseo de seguir prosperando lo llevó a tomar el ascenso al rango de Capitán. Otra vez pasa con creces, pero lo inesperado. La lista de ascensos se quedó a dos pasos. Papi hacía el segundo. Pero la vida da sorpresas y bendiciones.  

Una visita inesperada de un alto rango de la Policía al cuartel de Camuy. Ese día papi realizó todo a su haber con el oficial. El oficial le mencionó dónde podrían almorzar. Papi los llevó a un restaurante del cual conocía al dueño, pidió que los atendieran y que luego pagaría la cuenta porque en ese momento estaba con muy poco dinero. El dueño le dijo que el almuerzo iría por la casa y que era un privilegio contar con esa visita.

Al finalizar el Oficial le indicó a papi que buscara la cuenta para pagarla, pero mi padre, le dijo que todo estaba cubierto y nada que pagar. Ahí el oficial le preguntó si había tomado el examen para capitán lo cual contestó en la afirmativa pero que estaba en el segundo puesto de la lista para ascenso. Sorprendido el oficial le preguntó a quienes le acompañaban si habría espacio para dos capitanes más. Todo quedó ahí. A las semanas papi se convirtió en capitán.  

Desconozco cuánta ficción o realidad hay en esta historia contada por mi padre. Lo que sí puedo decir es que mi padre estaba muy preparado en los asuntos de la policía y académicamente. A veces pienso que fue, como mencioné, una bendición. 

Con este ascenso a papi lo trasladan a estar a cargo del Distrito de Aguadilla. Entiéndase, no a la Comandancia de Aguadilla sino a cargo del cuartel del municipio de Aguadilla.   

Años más tarde recibe el ascenso al puesto de mayor relevancia en su carrera y como muchos le conocen en al ámbito profesional: comandante. Papi siempre dice que ese ascenso se dio gracias a un coronel que le guardaba mucho respeto y sabía que podía asumir el puesto de manera sobresaliente. De hecho, fue con el rango del cual se retiró de la policía después de 32 años de carrera y con 53 de edad. Aclaro que para esa época era inexistente el rango de Inspector que fue establecido mucho más tarde y ya mi padre se había retirado de la uniformada.

Su retiro ocurre luego de tener su primer ataque al corazón en el 1997. Para todos los hijos y quienes le conocieron vimos cómo aquel comandante de policía fuerte fue cayendo ante la salud física y emocional. Fue totalmente inesperado. A pesar de ello, cada vez que recordaba eventos de su carrera, constantemente nos decía a la familia que “si vuelvo a nacer sería policía”.

El ataque le ocurre en momentos que fue a podar el terreno de mi casita, cerca de abuelo Mesio. Mi padre estaba solo porque yo estaba con Mayra y los nenes en la misa en San Sebastián por ser un domingo y porque aprovechábamos el viaje para visitar a mis suegros que residían allá. Pienso a veces que lo hizo para darnos la sorpresa cuando llegáramos a la casa. Le ocurre el ataque y no estaba para ayudarle. Nadie iba a sospechar que eso ocurriría por lo fuerte que estaba papi. Fue mi hermana Chiqui la que llega a ayudarle porque aún estaba soltera y papi pudo llamar a la casa.   

Diez años más tarde le ocurre el segundo ataque al corazón en el 2007. Esa vez estando con mis hijos y conmigo en un terreno del barrio Saltos de San Sebastián instalando unos espeques para una verja. De hecho, al día de que escribo papi no ha querido volver al terreno.

Ese día fue muy doloroso para todos. Mientras Pachy, Naldy y yo estábamos instalando los postes de madera, Papi estaba con mi hijo Juhnnel quien le ayudaba a entregarle las puntillas para el alambre de ciclón. Cuando de repente papi cae y Juhnnel, desesperado por ser muy niño, inicia a gritarme a lo lejos que algo le pasaba a abuelo. Dejé inmediatamente lo que estaba haciendo, fui a recorrerlo y me dijo susurrando “tengo un ataque, tengo que ir al hospital”. 

Como íbamos en dos guaguas y Nelson Esteban “Pachy” estaba autorizado a conducir, tomó la guagua Ranger de papi y salió con él hacia la casa. Luego de salir de la crisis papi recuerda que “Pachy iba muy lento por llevar pocos meses conduciendo y con los nervios de punta, pero llegó”. Gracias a eso Papi llegó al hospital y allí se va completo.

Mientras yo recogiendo las cosas, salí de inmediato hacia la casa a llevar a Juhnnel y Juan Arnaldo. Al llegar al hospital, sacaron a mami y a Neyda que habían llegado, porque estaban aplicándole a papi las cargas eléctricas. Se fue por unos segundos, pero regresó.

Parte de esa experiencia, la escribió Juhnnel en su ensayo para entrar a estudiar medicina en el Recinto de Ciencias Médica. Inicia con hand me a Nail, Grandpa. Hoy día papi tiene copia de ese escrito enmarcado y representa uno de sus objetos más preciados.

En las pasadas páginas he contado cómo papi estudió y desarrolló su carrera policíaca de manera sucinta. Como seguimiento presenté de lo que tratará la parte final de este escrito. Relataré la parte de padre, abuelo y bisabuelo.  


  

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