Le brindo seguimiento a la primera parte de esta
reflexión. Esta vez desde el espacio de lectura y escritura de mi casa. Son las
3:30 de la madrugada y cuando mejor me siento para redactar.
En la primera parte del El Último de Loro Vera,
presenté a mi padre como hermano, hijo e inicio de esposo. En esta parte lo
presento como estudiante, cómo se convirtió y cómo fue su trayectoria como miembro
de la uniformada de Puerto Rico.
El
sacrificio que hizo mi padre para terminar su bachillerato en Educación, no lo
puedo olvidar. Inició en la Universidad Católica de Puerto Rico en el centro
que se abrió en Aguadilla, allá para la década de los setenta (Centro que luego
fue cerrado). Luego tuvo que ir al Recinto de Arecibo de la propia universidad
y, finalmente, culminar en Ponce. Ya estaba en la adolescencia cuando papi terminó
de estudiar. Incluso me llevó en algunos momentos con él a tomar clases.
Supongo para que viera lo difícil de estudiar cuando se tiene familia y
trabajo. Lo digo porque papi estudió siendo policía a tiempo completo.
Sin embargo, su historia académica inició antes. Los
grados primarios fueron en Moca. De hecho, desde muy joven aprendió a estudiar
y trabajar para poder ayudar a abuela Juana.
Por eso, papi trabajó de mesero en un pequeño
restaurante en el sector El Bambú en la zona urbana de Moca a los 15 años. Tal
vez por eso le interesaba estudiar en la Escuela Hotelera. Cuando los dueños
del restaurante se dejaron, la esposa doña Mary Pérez (que era la Trabajadora
Social de la Escuela), le dijo “Esteban yo me voy para San Juan a casa de una
familia mía que tiene restaurante, yo sé que te interesa la Escuela Hotelera”.
Papi le indica que le interesa, porque no tengo el dinero para estudiar en la
Universidad.
Así se va con ella y le consiguieron un lugar donde
quedarse. Al llegar a la Escuela Hotelera, papi dice que había una rubia que
parecía americana y trató de hablar algo de inglés (al día de hoy papi solo
sabe algunas palabras del difícil). La persona le dice que podía hablar español
que soy de Moca de la familia de Luis González, y usted va a la Escuela
Hotelera. Se salvó.
Así, varios meses después, papi tomó un curso de
hotelería que le permitió conseguir empleo en el antiguo Hotel Sheraton en San
Juan como mozo. De hecho, fue en una actividad de la policía de Puerto Rico en
el hotel donde papi se interesó por esa rama. En la convención un oficial le
entregó su tarjeta de presentación para que, si decidía entrar a la policía, lo
buscara. Meses luego solicitó y fue aceptado. Como repite constantemente, “por
eso es que soy policía”.
Papi llegó en el momento que había las manifestaciones
en la Universidad de Puerto Rico en el 1963. También es el momento donde la
guerra fría tiene su auge por la situación de Cuba y Estados Unidos. Resalto
que a la Policía de Puerto Rico en ese momento recibía un adiestramiento cuasi
militar y papi nos cuenta de muchos adiestramientos que sabemos era de ese tipo
de ejercicios, hoy día.
Papi es enviado al conflicto de la huelga de la UPR en
ese año 1963 por la salida del ROTC de los predios universitarios. Lo que
ocurre es que papi inició en lo que hoy día se le llama la Unidad de
Operaciones Tácticas o coloquialmente la fuerza de choque. No obstante, luego
de pasar por otros adiestramientos en Isla de Cabra, fue seleccionado a ser
parte de la vigilancia de la Fortaleza. Esto por una recomendación de un oficial
superior a él y los envían a un adiestramiento de vigilancia a mandatarios. Papi
tenía entre 18 y 19 años.
Como vemos, mi padre experimentó lo mismo que sigue
siendo hoy día para los novatos, trabajar en San Juan. También han sido muchas
las anécdotas que me contó. No obstante, la más que le lleva dentro fue haber
trabajado en la protección del gobernador Luis A. Ferré en La Fortaleza.
Me cuenta que en un día de vigilancia el gobernador
Ferré llegó donde estaba en su puesto y le buscó conversación. Las preguntas
básicas: quién eres, estás casado, de dónde eres, entre muchas. Papi le fue
contestando todas, entre ellas que tenía un bebé pero que estaba en Moca y él
trabajando en San Juan. El gobernador quedó asombrado por el sacrificio. Esa
conversación honesta provocó que Ferré diera la orden, al comandante del
cuartel de la Fortaleza, que aquellos que residían fuera del área metropolitana
fueran trasladados cerca de sus familias. Así fueron muchos los miembros de la
fuerza que lograron regresar cerca o a sus pueblos de residencia.
Es así como mi padre llega al cuartel de Rincón,
Puerto Rico, a menos de una hora de distancia de Moca. Debo haber tenido a lo
sumo unos cuatro años cuando eso, por haber sido entre el 1968 y 1969. Tengo el
vago recuerdo de haber estado en unas fiestas (supongo patronales) por estar en
machinas y ver a papi junto a policías. El estar en el oeste le brindó a papi
estar más cerca de mami y, por naturaleza, quedó embarazada de mi hermana
Neyda.
Par de años más tarde, a papi lo trasladan al cuartel
del municipio de Aguada, colindante de Moca. Le asignan estar a cargo de la
Liga Atlética Policiaca (LAP). Para los que desconozca es un espacio dedicado a
los niños y jóvenes en desarrollo que les imparten disciplina, mientras
participan de actividades atléticas y educativas. Parto del supuesto que como
papi era de los más jóvenes del cuartel, le asignaron ello. Por eso recuerdo
que papi me llevaba a todas las actividades que realizaba la LAP y, parte del
proceso, creo que orientarme poco a poco hacía el cuerpo de la Policía.
En eso llegó el examen para el rango a sargento. No
paraba de estudiar. Recuerdo de las varias reuniones en casa con otros y se
hacían preguntas que estaban redactadas en las famosas tarjetas de notas 3 por
5. De hecho, papi tenía cartapacios de material que se pasaba estudiando. Al
llegar el examen, fue de las mejores notas. Logra el ascenso, pero es ahí donde
lo trasladan al municipio de Camuy. Tenía unos 11 años y tres hermanas, porque
ya habían nacido Rosa y María.
Luego de muchas conversaciones entre papi y mami,
deciden mudarse para Camuy a mediados del 1976. Es así como inicio mi
adolescencia en el municipio de Camuy. Mami inicialmente abrió una pequeña
tienda que le puso de nombre NETICHICA. El nombre representa las iniciales de
los cuatro hermanos: Ne de Nelson, Ti de Titi como le decían a mi hermana
Neyda, Chi de Chiqui como se le sigue apodando a mi hermana Rosa y Ca de Cany
como también apodamos a mi hermana María. Nuevamente demostraron nuestros
padres que la familia va por encima de todo. Papi ejercía como supervisor en
uno de los turnos.
Para ese momento continúa estudiando hacia el
bachillerato a la vez que trabajaba. Me sugirió que me uniera a la LAP de
Camuy. Ya adolescente participaba de todas las actividades. Nuevamente parto
del supuesto que deseaba me convirtiera en policía. Ahí conocí muchos de los
códigos de comunicación de la policía.
Mientras eso ocurría en Camuy, recuerdo que todos los
fines de semana llegaba el viaje hacia Moca para casa de abuela Juana, porque,
aunque estuviéramos lejos, papi recalcaba que la familia es lo primero. Por eso
también pasábamos buen tiempo con abuelo Mesio y abuela Gina.
Pasados varios años papi inicia los estudios para el
rango de Teniente Segundo. Con ello el regreso de las tarjetas 3 por 5 y los
grupos de repaso. Nuevamente pasa el examen siendo de las mejores notas. Una
anécdota fue que otro sargento de Camuy y que estaba estudiando junto a papi no
pasó el examen, pero le preguntó a papi si ya había leído la comunicación
oficial. Me cuenta papi que como sabía el otro sargento estaba muy duro en los
repasos y era muy inteligente, no se atrevía abrir el sobre. La insistencia del
otro sargento fue tal que la abrió y se entera que pasó el examen. Esta vez, lo
trasladan a Lares como comandante del Distrito. Por vez primera está a cargo de
la administración de todo un cuartel.
Estoy poco claro del tiempo en Lares, lo que sí es que
su pasión por la policía lo llevó a tomar el examen del ascenso a Teniente
Primero, varios años más tarde. Nuevamente lo pasa de manera sobresaliente y lo
trasladan a Camuy a cargo del cuartel.
Ya para ese momento papi y mami decidieron regresar a
Moca y construir la casa de sus sueños: una de madera. Esta mudanza ocurre a
mediados del año 1980. En lo que se construía la casa, pasamos a vivir en la
casa vieja de mi bisabuelo Pedro Hernández que ya estaba bastante abandonada.
Una casa de los años cincuenta, que papi fue acondicionando para poderla vivir.
Sí, papi poseía habilidades de construcción, plomería
y albañilería. Desde muy niño había aprendido de estas destrezas. Los días
libres lo pasaba acondicionando la casa de abuelo Pedro. Así que viajaba de
Moca a Camuy. Recuerdo que me dejaba en la esquina de la Iglesia Católica de
Moca para ir a la Escuela Superior y él doblaba en dirección al barrio Centro
para tomar la carretera número dos hacia Camuy.
Pasaron alrededor de tres años que papi estuvo
comandando el Distrito de Camuy. Ya había alcanzado su grado de bachillerato y
su deseo de seguir prosperando lo llevó a tomar el ascenso al rango de Capitán.
Otra vez pasa con creces, pero lo inesperado. La lista de ascensos se quedó a
dos pasos. Papi hacía el segundo. Pero la vida da sorpresas y bendiciones.
Una visita inesperada de un alto rango de la Policía
al cuartel de Camuy. Ese día papi realizó todo a su haber con el oficial. El
oficial le mencionó dónde podrían almorzar. Papi los llevó a un restaurante del
cual conocía al dueño, pidió que los atendieran y que luego pagaría la cuenta
porque en ese momento estaba con muy poco dinero. El dueño le dijo que el
almuerzo iría por la casa y que era un privilegio contar con esa visita.
Al finalizar el Oficial le indicó a papi que buscara
la cuenta para pagarla, pero mi padre, le dijo que todo estaba cubierto y nada
que pagar. Ahí el oficial le preguntó si había tomado el examen para capitán lo
cual contestó en la afirmativa pero que estaba en el segundo puesto de la lista
para ascenso. Sorprendido el oficial le preguntó a quienes le acompañaban si
habría espacio para dos capitanes más. Todo quedó ahí. A las semanas papi se
convirtió en capitán.
Desconozco cuánta ficción o realidad hay en esta
historia contada por mi padre. Lo que sí puedo decir es que mi padre estaba muy
preparado en los asuntos de la policía y académicamente. A veces pienso que
fue, como mencioné, una bendición.
Con este ascenso a papi lo trasladan a estar a cargo
del Distrito de Aguadilla. Entiéndase, no a la Comandancia de Aguadilla sino a
cargo del cuartel del municipio de Aguadilla.
Años más tarde recibe el ascenso al puesto de mayor
relevancia en su carrera y como muchos le conocen en al ámbito profesional: comandante.
Papi siempre dice que ese ascenso se dio gracias a un coronel que le guardaba
mucho respeto y sabía que podía asumir el puesto de manera sobresaliente. De
hecho, fue con el rango del cual se retiró de la policía después de 32 años de
carrera y con 53 de edad. Aclaro que para esa época era inexistente el rango de
Inspector que fue establecido mucho más tarde y ya mi padre se había retirado
de la uniformada.
Su retiro ocurre luego de tener su primer ataque al
corazón en el 1997. Para todos los hijos y quienes le conocieron vimos cómo
aquel comandante de policía fuerte fue cayendo ante la salud física y
emocional. Fue totalmente inesperado. A pesar de ello, cada vez que recordaba
eventos de su carrera, constantemente nos decía a la familia que “si vuelvo a
nacer sería policía”.
El ataque le ocurre en momentos que fue a podar el
terreno de mi casita, cerca de abuelo Mesio. Mi padre estaba solo porque yo
estaba con Mayra y los nenes en la misa en San Sebastián por ser un domingo y
porque aprovechábamos el viaje para visitar a mis suegros que residían allá.
Pienso a veces que lo hizo para darnos la sorpresa cuando llegáramos a la casa.
Le ocurre el ataque y no estaba para ayudarle. Nadie iba a sospechar que eso
ocurriría por lo fuerte que estaba papi. Fue mi hermana Chiqui la que llega a
ayudarle porque aún estaba soltera y papi pudo llamar a la casa.
Diez años más tarde le ocurre el segundo ataque al
corazón en el 2007. Esa vez estando con mis hijos y conmigo en un terreno del
barrio Saltos de San Sebastián instalando unos espeques para una verja. De
hecho, al día de que escribo papi no ha querido volver al terreno.
Ese día fue muy doloroso para todos. Mientras Pachy,
Naldy y yo estábamos instalando los postes de madera, Papi estaba con mi hijo
Juhnnel quien le ayudaba a entregarle las puntillas para el alambre de ciclón.
Cuando de repente papi cae y Juhnnel, desesperado por ser muy niño, inicia a
gritarme a lo lejos que algo le pasaba a abuelo. Dejé inmediatamente lo que
estaba haciendo, fui a recorrerlo y me dijo susurrando “tengo un ataque, tengo
que ir al hospital”.
Como íbamos en dos guaguas y Nelson Esteban “Pachy”
estaba autorizado a conducir, tomó la guagua Ranger de papi y salió con él
hacia la casa. Luego de salir de la crisis papi recuerda que “Pachy iba muy lento
por llevar pocos meses conduciendo y con los nervios de punta, pero llegó”. Gracias
a eso Papi llegó al hospital y allí se va completo.
Mientras yo recogiendo las cosas, salí de inmediato
hacia la casa a llevar a Juhnnel y Juan Arnaldo. Al llegar al hospital, sacaron
a mami y a Neyda que habían llegado, porque estaban aplicándole a papi las
cargas eléctricas. Se fue por unos segundos, pero regresó.
Parte de esa experiencia, la escribió Juhnnel en su
ensayo para entrar a estudiar medicina en el Recinto de Ciencias Médica. Inicia
con hand me a Nail, Grandpa. Hoy día papi tiene copia de ese escrito
enmarcado y representa uno de sus objetos más preciados.
En las pasadas páginas he contado cómo papi estudió y
desarrolló su carrera policíaca de manera sucinta. Como seguimiento presenté de
lo que tratará la parte final de este escrito. Relataré la parte de padre,
abuelo y bisabuelo.

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