El Último de Loro Vera: Parte Final
En la primera parte de este escrito me limité a
expresar aspectos de la infancia, niñez y adolescencia de papi. En la segunda
parte fue dirigida a su carrera académica y profesional. En esta parte final
comentaré sobre el padre, abuelo y bisabuelo del Último de Loro Vera.
De papi puedo decir que ha sido y es el mejor padre
del mundo. Son tantas cosas que le debo que no tendré la oportunidad de
pagarle. Me enseñó respeto, integridad, disciplina, el valor por los estudios,
el valor y amor por la familia, entre miles de otras cosas. La mejor forma de
educarme estas y otras cosas fue con el ejemplo. Aunque hubo sus nalgadas y
galletas, las cuales agradeceré de por vida porque me llevaron por el camino
correcto. De todas las enseñanzas, creo fue la paciencia que me tuvo (aún ya mayor
de edad) por lo rebelde, orgulloso e incomprensible con él que fui. El conocer
muy poco sobre sus antepasados, me llevó a esa forma de comportarme que nunca
mereceré su perdón.
Tampoco fui miembro de la fuerza policíaca un deseo,
que creo tenía y nunca cumplí. Me dediqué a lo universitario y estudiar. Mi
carrera se limitó a ser profesor de salón de clases. Dios me permitió ocupar
puestos que, en comparación con los rangos en la policía, serían bastantes
similares. Recuerdo que cuando me casé sin haber terminado mis estudios, papi
sufrió mucho. Nunca me dijo nada, pero a mi hermano del alma Hiram Badillo
(QEPD) le comentó que no me veía terminando los estudios universitarios. Tal vez
ese comentario me llevó a estudiar y prepararme lo mejor que pudiera hasta
terminar el grado doctoral. Recuerdo ese día cuando me otorgaron el grado que
quiso tomarme una foto y dijo “me permiten tomarles una foto a los cinco
doctores”, entiéndase a mi director de disertación, los dos lectores, al
director del Programa Doctoral y a su hijo. Lo dijo con tanta emoción que le
salieron lágrimas.
La etapa de padre vista por mí, la presenté en las pasadas
partes y con algo en los dos párrafos previos. Me resta mencionar algunas
experiencias de mis hermanas.
Neyda Teresa es la que me sigue en edad. Curiosidad
para muchos, no para la familia, que nacimos el mismo día en el mismo mes con
cinco años de diferencia. Por ello siempre he dicho que somos gemelos con cinco
años de diferencia. Todo responde a que los embarazos de mami terminaban en
cesárea. Mi hermana representó y representa la luz de los ojos de papi. Estudió
secretarial y luego una maestría en Educación Comercial. Trabajó durante muchos
años en la Cooperativa de Ahorro y Crédito de Moca y le brindó dos nietos a
papi: Michael y Joaquín junior. Su esposo compay Joaquín Hernández.
Luego en el 1974, nacen las gemelas: Rosa María
“Chiqui” y María Virgen “Cany”. Para papi representan las guaretas inesperadas,
porque en esa época no había sonogramas que indicaran cuántos venían y tampoco el
género.
Rosa es la administradora por excelencia y los
números. Estudió contabilidad de bachillerato y maestría. También estudió
derecho, aunque no tomó el examen de reválida. Está súper preparada y es una
abogada en todo el sentido de la palabra. Ha desarrollado su carrera
profesional principalmente en el campo de las cooperativas. Aportó a dos de los
nietos: el segundo que lleva el nombre de papi, Abdiel Esteban y, el clon de
papi, Gabriel Antonio. Digo clon porque es una copia fiel y exacta de papi en
su juventud. De hecho, mami dice “que hasta en el comportamiento es igual”. Su
esposo, compay Erick Román.
Por su parte María Virgen “Cany” fue a estudiar a Río
Piedras como lo hizo mami. Allá terminó su bachillerato en comunicaciones,
luego la maestría en la misma especialidad y, más tarde, el doctorado en
educación en Málaga, España. Aporta con dos nietos más: Andrés Omar y Marcos
Javier. Su carrera principalmente la desarrolló en el periodismo. Inició en
revistas, luego en la radio y en periódicos. Mas tarde estableció una carrera
en la educación universitaria, donde prevalece hoy día como Decana de la Escuela
de Periodismo de la Universidad del Sagrado Corazón. Su esposo Omar Marrero.
A principios del 1985 papi se enteró que sería abuelo.
Su alegría fue inmensa. Mi hijo mayor llevaría su nombre y luego su apodo.
Nelson Esteban lleva el apodo de papi, pero en diminutivo “Pachito”. Ya con el
pasar de los años se acortó a Pachy.
Con la llegada de Pachy, papi desconocía que estaba
empezando a crear un equipo de beisbol. Sí, fue el primero de nueve nietos
varones: 3 míos y 2 por cada una de mis hermanas. De la noche a la mañana
Nelson Esteban, Juan Arnaldo, Juhnnel Omar, Michael, Joaquín hijo, Abdiel
Esteban, Andrés Omar, Marcos Javier y Gabriel Antonio se convirtieron en
descendencia directa de papi.
Ver las fotografías donde papi disfruta de cada uno de
sus nietos, muestra el amor por un futuro que sigue prometiendo. Cada sonido
tomado en su micro grabadora se convirtió en horas de micro casetes, que hoy
día desconozco qué se hicieron. Desde Nelson Esteban hasta Gabriel Antonio,
miles de anécdotas que hoy día recuerda y narra como si no pasara el tiempo.
Los cuentos de las novias, el pasar los exámenes de conducir, la compra de
freezes o esquimalitos, fueron chispa de motivación para seguir con ellos. Tres
anécdotas por mi parte que papi constantemente recuerda fueron, primero, el
accidente de Nelson Esteban “Pachy” en un verano a los 14 años de edad;
segunda, el día que Juhnnel Omar no llegaba donde estaba para buscarlo a la
escuela; y tercera, cuando Juan Arnaldo le pidió le ayudara a buscar un juego
de cuarto que había comprado.
La primera se refiere que, en la Academia San
Sebastián Mártir donde estudiaron mis hijos, le otorgaban la oportunidad a los
de noveno grado que trabajaran pintando. Todo marchaba bien ese día hasta que
Nelson Esteban resbaló y cayó, cortándose en la mano derecha. Mayra y yo
estábamos en San Juan realizando unas gestiones de la salud visual de ella y de
mis estudios. Al director de la Academia llamarnos, no nos consiguió. De
inmediato llamaron a abuelo Pacho. Fue papi en llegar a la Policlínica Rodríguez
de San Sebastián y el director Rivera no se movió hasta que papi llegó. La
herida fue profunda y hubo que reconstruir la mano derecha de Nelson Estaban.
Papi siempre con y por la familia.
La segunda responde a que Papi buscaba los muchachos
en la Academia porque Mayra y yo estábamos en el trabajo. Ese día papi llegó
como siempre a buscarlos, pero Juhnnel Omar no aparecía. Papi se percató que
algo andaba mal, y le preguntó a mi sobrino Michael. De momento, Juhnnel llega
corriendo a la guagua y le dice “abuelo arranca, vámonos”. Luego nos enteramos
de que le había realizado una travesura a uno de sus compañeros y lo estaban
buscando. Juhnn se había escondido hasta que llegara abuelo. Bueno, ese es el
relato de papi y no puedo precisar el grado de realidad o ficción. Pero hoy día
se sigue disfrutando esa aventura.
Con Juan Arnaldo fue que había comprado un juego de
cuarto en San Sebastián, pero no tenía cómo buscarlo. Al papi tener una pick
up, le pidió si lo llevaba. Naldy entra al establecimiento para coordinar la
entrega, pero se percata que lo que le van a entregar no era lo mismo que había
comprado. Sale del negocio y le dice a abuelo Pacho “vámonos que me quieren
coger de pendango”. Entonces le explica a papi con detenimiento lo que pasó.
Cada vez que papi hace el cuento Naldy se ríe a carcajadas.
Estoy seguro convencido que con cada uno de mis
sobrinos tiene anécdotas que comparte con mis hermanas y cuñados. Lo digo
porque para muestra con esos tres botones basta. Supongo que a cada uno de sus
hijos les recuerda esas historias que forman parte de su vida como abuelo.
Total, para eso tiene nueve jugadores de beisbol: su equipo completo.
Ver a sus nietos llegar a la universidad le deba la
esperanza a papi que no pasarían por lo que él pasó. Entonces los nietos
mayores le empezaron a dar el fruto de los esfuerzos.
Nelson Esteban “Pachy” se convierte en abogado algo
que papi deseaba estudiar, pero, no pudo. También aprueba el grado doctoral en
Literatura. Juan Arnaldo “Naldy” se convierte en maestro de inglés como abuela
Nily y lo que papi estudio: pedagogía. Juhnnel Omar “Juhn” es el médico de la
familia y que se inspiró en papi para el ensayo a entrar a la escuela de
medicina tras el segundo ataque al corazón. Michael sigue los pasos
convirtiéndose en el segundo nieto abogado de su descendencia. Joaquín Junior
“Juaquincito” se convierte en el enfermero graduado que a cada rato le brinda
apoyo en sus momentos de enfermedad.
Pero no queda ahí. Ver que Abdiel Esteban, el segundo
nieto que lleva su nombre, está en el camino para convertirse en farmacéutico.
Andrés Omar ya avanzado en sus estudios en biología y futuro especialista de
fauna. Marcos Javier como posible pelotero de grandes ligas y dirigido a entrar
a la universidad. El menor de todos los nietos, Gabriel Antonio, papi le presta
una atención especial, por ser una copia fiel de su abuelo y pronto a terminar
la escuela superior. Su parecido físico es como si fuera él en la juventud,
como dice mami.
Papi se quedó esperando una nieta por años, que no
llegó. Mis hermanas y yo cerramos las fábricas. No obstante, Nelson Esteban
“Pachy” le brindó “el mejor regalo” (según sus palabras) con la bisnieta:
Naihra Liz. Esa pequeña que lo consiente, “lo cuida” y le brinda energías de
seguir adelante como si fuera “una pastillita de motivación diaria”. Todos los
días me pregunta “¿qué ha hecho hoy Nai?”. Supongo que con mis hermanas les
hace la misma pregunta sobre sus hijos y, bueno, con la llegada de otro bisnieto.
Como si fuera poco, mi sobrino Joaquincito le brinda
el primer bisnieto varón con Joaquín José. Lo ve crecer y se siente muy
orgulloso del futuro que le depara.
Por mi parte, sumamos dos bisnietos más. Mi hijo menor
Juhnnel Omar le otorgó la esperanza de continuar con el apellido Vera, por lo
menos por una nueva generación adicional, con la llegada de Rodrigo Vera
Cintrón. El otro bisnieto o bisnieta será parte de la segunda aportación de
Nelson Esteban “Pachy”. En este año 2026 nacerá su segundo retoño y la noticia
se la dio a papi y mami el día de Reyes Magos. Con este serán cuatro bisnietos.
Sigue creciendo la descendencia.
El Último de Loro Vera aporta la vigencia de su papá.
Quedan muchas historias, anécdotas, eventos y futuro para Esteban “Pacho” Vera
González. Un espacio en este mundo físico que no debemos perder para poder
contar a las nuestras. Con este escrito le brindo un pequeño reconocimiento a
mi padre. Este ensayo se une a otros tres como los más importantes en mi vida:
el homenaje a mi madre, la alegría de mi nieta y el regocijo de mi nieto. El
próximo escrito de importancia será del o de la que nazca en septiembre del
2026. Espero algún día los bisnietos o tataranietos del Último de Loro Vera, lo
puedan conocer, aunque sea en estos escritos.
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