Durante los pasados meses fui invitado a realizar el prefacio del libro titulado La Conferedarción Antillana: Eclosión y Extinsión de un Ideal del Dr. Bernabé Soto Beltrán. El ejemplar está disponible a través de la página de Amazon y representa una aportación muy pertinente al asunto de estudio.
Prefacio del libro La Confederacièn Antillana del Dr. Bernabé Soto Beltrán
Décadas atrás en el siglo pasado,
tomamos el primer curso de ciencias políticas con la ilusión de aprender sobre
política. Es en dicho curso que inicia el conocimiento de conceptos básicos en
esa área de estudio. Uno de estos que marcó nuestro pensar lo fue la forma de
organización política que utilizaban los estados, en específico la federación y
la confederación.
Una confederación es una unión de
Estados soberanos que deciden colaborar en ciertos asuntos comunes (defensa,
comercio o política exterior) sin dejar de ser países independientes. El poder
central suele ser limitado y depende de la voluntad de sus miembros. Por el
contrario, en una federación existe un gobierno nacional con autoridad directa
sobre los ciudadanos y las entidades federadas. Por ejemplo, Estados Unidos de
América, Alemania o México son federaciones.
A lo largo de la historia, las
confederaciones han surgido sobre varias bases políticas, a saber: la defensa
común para enfrentar amenazas externas (como fue el caso de Suiza que inició
como una alianza entre cantones o el de las trece colonias británicas en
América de Norte luego de independizarse de Inglaterra).
Otra razón fue la afinidad cultural o
nacional de estos estados independientes. Pueblos con lengua, historia o
cultura semejantes buscan una estructura común sin renunciar a su soberanía. En
el caso de la propuesta no concretizada de la Confederación Antillana se
apoyaba en esta idea entre Cuba, Haití, Puerto Rico y República Dominicana.
También existe la razón de los
intereses económicos. Pequeños estados que buscan facilitar el comercio, las
comunicaciones o el desarrollo conjunto. Hoy día en pleno siglo XXI, existen algunas
organizaciones que, sin ser confederaciones en sentido estricto, persiguen
objetivos similares de integración económica. Dos ejemplos son la Comunidad
Económica Europea y el Tratado de Libre Comercio en América del Norte.
Una última razón poderosa lo
representa la soberanía en la toma de decisiones. Esta característica es fundamental
ya que los estados miembros desean cooperar sin transferir su poder político a
una autoridad central. No obstante, hay quienes piensan que esta razón se
convierte en su fragilidad administrativa al considerarles más débiles que las
federaciones.
A esta posición, se presentan
problemas frecuentes de las confederaciones. A modo de ejemplo señalan las
dificultades como un gobierno central que tiene pocos recursos propios; las decisiones
requieren unanimidad o amplios consensos; los integrantes pueden bloquear
acuerdos importantes y, no menos importante, en momentos de crisis, la
coordinación resulta más lenta que en las federaciones. De hecho, por esta
razón, muchas confederaciones terminan transformándose en federaciones más
fuertes (como fue el caso de Suiza) o disolviéndose.
Finalmente, la historia de las
confederaciones puede entenderse como ese intento de equilibrar dos principios:
mantener su identidad (política-económica-cultural-histórico-social) y unirse a
un poder central para unos fines.
Esta publicación del colega Dr.
Bernabé Soto Beltrán, trata sobre uno de tantos proyectos políticos y sociales que
hubo para el siglo XIX: la Confederación Antillana. En este pensar, la idea nos
resulta muy interesante porque intentaba combinar el ideal de la independencia
de los ilustres pensadores puertorriqueños Ramón Emeterio Betances y Eugenio
María De Hostos con el mantenimiento de la personalidad propia de cada isla
(como fue presentado por Hostos en su novela La Peregrinación de Bayoán).
No buscaba necesariamente crear un único Estado centralizado, sino una unión
política de naciones antillanas que cooperaran en igualdad de condiciones.
La contextualización
histórico-política presentada en el libro queda matizada desde la situación en
pleno siglo XIX hasta los orígenes y la defensa en debates escritos sobre el
ejercicio. Así, esta propuesta política del siglo XIX, buscó unir a Cuba, Haití,
Puerto Rico y la República Dominicana, en una confederación independiente, ya definida.
Los lazos comunes de historia, cultura e intereses tendrían mucha fuerza para
defender su soberanía frente a las potencias coloniales y extranjeras, como
sería el poder de España y otros en sus territorios.
Resaltamos la presencia de Haití en
este proyecto. Diríamos que la mayor parte de la literatura que analiza este
proyecto, usualmente lo relegan a unos cuantos párrafos y otros a ninguna
mención. Por ello lo valioso de este trabajo.
Son
muchos los referentes a personalidades de la historia caribeña. Adicional a Betances,
considerado uno de los principales ideólogos del proyecto, y Hostos, otros
pensadores ilustres de esta idea lo fueron José Martí, en Cuba, quien apoyó la
cooperación antillana, aunque su prioridad fue la independencia cubana. También
se distingue Gregorio Luperón, en la República Dominicana. Por último, pero no
menos importante, la figura haitiana de Anténor Firmin; poco conocido en Puerto
Rico, pero de gran aportación a la defensa del proyecto. El rescate del olvido,
por parte de Soto Beltrán, es pertinente para la comprensión precisa del
asunto.
El
análisis provisto por esta extraordinaria publicación del doctor Soto Beltrán,
hace un recorrido histórico minucioso del surgir de este ideal. La
Confederación Antillana nunca se materializó como un Estado real. Fueron muchos
los factores como las diferencias políticas entre las islas, las guerras de
independencia en Cuba, la permanencia del dominio español sobre Puerto Rico
hasta 1898 y los intereses y presiones de potencias extranjeras, entre otros.
Destacamos
el trabajo de revisión de literatura a través de la búsqueda de fuentes
(primarias y secundarias) que demuestra el genuino interés del colega sobre el
asunto. Se puede apreciar a través de los llamados de referencia constantes y
los datos para sustentar sus argumentos. La cantidad de fuentes brindan la
seriedad y pertinencia del tema y aporta a la historiográfica de todo el
Caribe, para su análisis. Resaltamos que
los recursos presentados son de primera línea para cualquier estudio sobre este
asunto. El doctor Soto González se convirtió en un detective histórico que
buscó lo necesario para que nos deleitemos con la lectura.
No
obstante, ese legado del proyecto, extraordinariamente presentado por Soto
Beltrán, nos hace a quienes leemos, la pregunta clave en la exposición de si es
o no posible una nueva idea de lo antillano en pleno siglo XXI. Coincido con el
colega Bernabé, ante los constantes retos de la globalización, discriminación
y, como no, hasta abusos de poder de las grandes potencias militares,
económicas y políticas imponiendo su criterio sobre los más pequeños.
Muy
bien lo dice el propio autor haciendo hincapié en el concepto proyecto
constantemente en el escrito y, para muestra, cuando se expresa indicando:
Esta obra examina uno de los proyectos políticos e intelectuales más significativos del Caribe del siglo XIX: la aspiración de construir una comunidad antillana unida frente a los desafíos del colonialismo, la geopolítica regional y las luchas por la libertad.
A través del estudio de Cuba, Puerto Rico, República Dominicana y Haití, el libro analiza los orígenes, debates, límites y legado de la Confederación Antillana como ideal histórico, político y cultural del Caribe.
Un proyecto que invita a repensar la historia antillana desde la unidad, la memoria y la vigencia de sus grandes ideas.
Muy
agradecidos de la invitación del colega a leer el documento y poder aportar con
el prefacio.
Nelson
Arnaldo Vera Hernández, PhD
1
de julio de 2026

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