Saturday, August 1, 2026

Prefacio del libro La Confederación Antillana del Dr. Bernabé Soto Beltrán


Durante los pasados meses fui invitado a realizar el prefacio del libro titulado La Conferedarción Antillana: Eclosión y Extinsión de un Ideal del Dr. Bernabé Soto Beltrán. El ejemplar está disponible a través de la página de Amazon y representa una aportación muy pertinente al asunto de estudio.  

  


Prefacio del libro La Confederacièn Antillana del Dr. Bernabé Soto Beltrán 

Décadas atrás en el siglo pasado, tomamos el primer curso de ciencias políticas con la ilusión de aprender sobre política. Es en dicho curso que inicia el conocimiento de conceptos básicos en esa área de estudio. Uno de estos que marcó nuestro pensar lo fue la forma de organización política que utilizaban los estados, en específico la federación y la confederación.

Una confederación es una unión de Estados soberanos que deciden colaborar en ciertos asuntos comunes (defensa, comercio o política exterior) sin dejar de ser países independientes. El poder central suele ser limitado y depende de la voluntad de sus miembros. Por el contrario, en una federación existe un gobierno nacional con autoridad directa sobre los ciudadanos y las entidades federadas. Por ejemplo, Estados Unidos de América, Alemania o México son federaciones.

A lo largo de la historia, las confederaciones han surgido sobre varias bases políticas, a saber: la defensa común para enfrentar amenazas externas (como fue el caso de Suiza que inició como una alianza entre cantones o el de las trece colonias británicas en América de Norte luego de independizarse de Inglaterra).

Otra razón fue la afinidad cultural o nacional de estos estados independientes. Pueblos con lengua, historia o cultura semejantes buscan una estructura común sin renunciar a su soberanía. En el caso de la propuesta no concretizada de la Confederación Antillana se apoyaba en esta idea entre Cuba, Haití, Puerto Rico y República Dominicana.

También existe la razón de los intereses económicos. Pequeños estados que buscan facilitar el comercio, las comunicaciones o el desarrollo conjunto. Hoy día en pleno siglo XXI, existen algunas organizaciones que, sin ser confederaciones en sentido estricto, persiguen objetivos similares de integración económica. Dos ejemplos son la Comunidad Económica Europea y el Tratado de Libre Comercio en América del Norte.

Una última razón poderosa lo representa la soberanía en la toma de decisiones. Esta característica es fundamental ya que los estados miembros desean cooperar sin transferir su poder político a una autoridad central. No obstante, hay quienes piensan que esta razón se convierte en su fragilidad administrativa al considerarles más débiles que las federaciones.

A esta posición, se presentan problemas frecuentes de las confederaciones. A modo de ejemplo señalan las dificultades como un gobierno central que tiene pocos recursos propios; las decisiones requieren unanimidad o amplios consensos; los integrantes pueden bloquear acuerdos importantes y, no menos importante, en momentos de crisis, la coordinación resulta más lenta que en las federaciones. De hecho, por esta razón, muchas confederaciones terminan transformándose en federaciones más fuertes (como fue el caso de Suiza) o disolviéndose.

Finalmente, la historia de las confederaciones puede entenderse como ese intento de equilibrar dos principios: mantener su identidad (política-económica-cultural-histórico-social) y unirse a un poder central para unos fines.

Esta publicación del colega Dr. Bernabé Soto Beltrán, trata sobre uno de tantos proyectos políticos y sociales que hubo para el siglo XIX: la Confederación Antillana. En este pensar, la idea nos resulta muy interesante porque intentaba combinar el ideal de la independencia de los ilustres pensadores puertorriqueños Ramón Emeterio Betances y Eugenio María De Hostos con el mantenimiento de la personalidad propia de cada isla (como fue presentado por Hostos en su novela La Peregrinación de Bayoán). No buscaba necesariamente crear un único Estado centralizado, sino una unión política de naciones antillanas que cooperaran en igualdad de condiciones.

La contextualización histórico-política presentada en el libro queda matizada desde la situación en pleno siglo XIX hasta los orígenes y la defensa en debates escritos sobre el ejercicio. Así, esta propuesta política del siglo XIX, buscó unir a Cuba, Haití, Puerto Rico y la República Dominicana, en una confederación independiente, ya definida. Los lazos comunes de historia, cultura e intereses tendrían mucha fuerza para defender su soberanía frente a las potencias coloniales y extranjeras, como sería el poder de España y otros en sus territorios.

Resaltamos la presencia de Haití en este proyecto. Diríamos que la mayor parte de la literatura que analiza este proyecto, usualmente lo relegan a unos cuantos párrafos y otros a ninguna mención. Por ello lo valioso de este trabajo.

          Son muchos los referentes a personalidades de la historia caribeña. Adicional a Betances, considerado uno de los principales ideólogos del proyecto, y Hostos, otros pensadores ilustres de esta idea lo fueron José Martí, en Cuba, quien apoyó la cooperación antillana, aunque su prioridad fue la independencia cubana. También se distingue Gregorio Luperón, en la República Dominicana. Por último, pero no menos importante, la figura haitiana de Anténor Firmin; poco conocido en Puerto Rico, pero de gran aportación a la defensa del proyecto. El rescate del olvido, por parte de Soto Beltrán, es pertinente para la comprensión precisa del asunto.

          El análisis provisto por esta extraordinaria publicación del doctor Soto Beltrán, hace un recorrido histórico minucioso del surgir de este ideal. La Confederación Antillana nunca se materializó como un Estado real. Fueron muchos los factores como las diferencias políticas entre las islas, las guerras de independencia en Cuba, la permanencia del dominio español sobre Puerto Rico hasta 1898 y los intereses y presiones de potencias extranjeras, entre otros.

          Destacamos el trabajo de revisión de literatura a través de la búsqueda de fuentes (primarias y secundarias) que demuestra el genuino interés del colega sobre el asunto. Se puede apreciar a través de los llamados de referencia constantes y los datos para sustentar sus argumentos. La cantidad de fuentes brindan la seriedad y pertinencia del tema y aporta a la historiográfica de todo el Caribe, para su análisis.  Resaltamos que los recursos presentados son de primera línea para cualquier estudio sobre este asunto. El doctor Soto González se convirtió en un detective histórico que buscó lo necesario para que nos deleitemos con la lectura.   

          No obstante, ese legado del proyecto, extraordinariamente presentado por Soto Beltrán, nos hace a quienes leemos, la pregunta clave en la exposición de si es o no posible una nueva idea de lo antillano en pleno siglo XXI. Coincido con el colega Bernabé, ante los constantes retos de la globalización, discriminación y, como no, hasta abusos de poder de las grandes potencias militares, económicas y políticas imponiendo su criterio sobre los más pequeños.

          Muy bien lo dice el propio autor haciendo hincapié en el concepto proyecto constantemente en el escrito y, para muestra, cuando se expresa indicando:


Esta obra examina uno de los proyectos políticos e intelectuales más significativos del Caribe del siglo XIX: la aspiración de construir una comunidad antillana unida frente a los desafíos del colonialismo, la geopolítica regional y las luchas por la libertad.


A través del estudio de Cuba, Puerto Rico, República Dominicana y Haití, el libro analiza los orígenes, debates, límites y legado de la Confederación Antillana como ideal histórico, político y cultural del Caribe.


Un proyecto que invita a repensar la historia antillana desde la unidad, la memoria y la vigencia de sus grandes ideas.

                

 

Muy agradecidos de la invitación del colega a leer el documento y poder aportar con el prefacio.

 

Nelson Arnaldo Vera Hernández, PhD

1 de julio de 2026