Saturday, August 1, 2026

Prefacio del libro La Confederación Antillana del Dr. Bernabé Soto Beltrán


Durante los pasados meses fui invitado a realizar el prefacio del libro titulado La Conferedarción Antillana: Eclosión y Extinsión de un Ideal del Dr. Bernabé Soto Beltrán. El ejemplar está disponible a través de la página de Amazon y representa una aportación muy pertinente al asunto de estudio.  

  


Prefacio del libro La Confederacièn Antillana del Dr. Bernabé Soto Beltrán 

Décadas atrás en el siglo pasado, tomamos el primer curso de ciencias políticas con la ilusión de aprender sobre política. Es en dicho curso que inicia el conocimiento de conceptos básicos en esa área de estudio. Uno de estos que marcó nuestro pensar lo fue la forma de organización política que utilizaban los estados, en específico la federación y la confederación.

Una confederación es una unión de Estados soberanos que deciden colaborar en ciertos asuntos comunes (defensa, comercio o política exterior) sin dejar de ser países independientes. El poder central suele ser limitado y depende de la voluntad de sus miembros. Por el contrario, en una federación existe un gobierno nacional con autoridad directa sobre los ciudadanos y las entidades federadas. Por ejemplo, Estados Unidos de América, Alemania o México son federaciones.

A lo largo de la historia, las confederaciones han surgido sobre varias bases políticas, a saber: la defensa común para enfrentar amenazas externas (como fue el caso de Suiza que inició como una alianza entre cantones o el de las trece colonias británicas en América de Norte luego de independizarse de Inglaterra).

Otra razón fue la afinidad cultural o nacional de estos estados independientes. Pueblos con lengua, historia o cultura semejantes buscan una estructura común sin renunciar a su soberanía. En el caso de la propuesta no concretizada de la Confederación Antillana se apoyaba en esta idea entre Cuba, Haití, Puerto Rico y República Dominicana.

También existe la razón de los intereses económicos. Pequeños estados que buscan facilitar el comercio, las comunicaciones o el desarrollo conjunto. Hoy día en pleno siglo XXI, existen algunas organizaciones que, sin ser confederaciones en sentido estricto, persiguen objetivos similares de integración económica. Dos ejemplos son la Comunidad Económica Europea y el Tratado de Libre Comercio en América del Norte.

Una última razón poderosa lo representa la soberanía en la toma de decisiones. Esta característica es fundamental ya que los estados miembros desean cooperar sin transferir su poder político a una autoridad central. No obstante, hay quienes piensan que esta razón se convierte en su fragilidad administrativa al considerarles más débiles que las federaciones.

A esta posición, se presentan problemas frecuentes de las confederaciones. A modo de ejemplo señalan las dificultades como un gobierno central que tiene pocos recursos propios; las decisiones requieren unanimidad o amplios consensos; los integrantes pueden bloquear acuerdos importantes y, no menos importante, en momentos de crisis, la coordinación resulta más lenta que en las federaciones. De hecho, por esta razón, muchas confederaciones terminan transformándose en federaciones más fuertes (como fue el caso de Suiza) o disolviéndose.

Finalmente, la historia de las confederaciones puede entenderse como ese intento de equilibrar dos principios: mantener su identidad (política-económica-cultural-histórico-social) y unirse a un poder central para unos fines.

Esta publicación del colega Dr. Bernabé Soto Beltrán, trata sobre uno de tantos proyectos políticos y sociales que hubo para el siglo XIX: la Confederación Antillana. En este pensar, la idea nos resulta muy interesante porque intentaba combinar el ideal de la independencia de los ilustres pensadores puertorriqueños Ramón Emeterio Betances y Eugenio María De Hostos con el mantenimiento de la personalidad propia de cada isla (como fue presentado por Hostos en su novela La Peregrinación de Bayoán). No buscaba necesariamente crear un único Estado centralizado, sino una unión política de naciones antillanas que cooperaran en igualdad de condiciones.

La contextualización histórico-política presentada en el libro queda matizada desde la situación en pleno siglo XIX hasta los orígenes y la defensa en debates escritos sobre el ejercicio. Así, esta propuesta política del siglo XIX, buscó unir a Cuba, Haití, Puerto Rico y la República Dominicana, en una confederación independiente, ya definida. Los lazos comunes de historia, cultura e intereses tendrían mucha fuerza para defender su soberanía frente a las potencias coloniales y extranjeras, como sería el poder de España y otros en sus territorios.

Resaltamos la presencia de Haití en este proyecto. Diríamos que la mayor parte de la literatura que analiza este proyecto, usualmente lo relegan a unos cuantos párrafos y otros a ninguna mención. Por ello lo valioso de este trabajo.

          Son muchos los referentes a personalidades de la historia caribeña. Adicional a Betances, considerado uno de los principales ideólogos del proyecto, y Hostos, otros pensadores ilustres de esta idea lo fueron José Martí, en Cuba, quien apoyó la cooperación antillana, aunque su prioridad fue la independencia cubana. También se distingue Gregorio Luperón, en la República Dominicana. Por último, pero no menos importante, la figura haitiana de Anténor Firmin; poco conocido en Puerto Rico, pero de gran aportación a la defensa del proyecto. El rescate del olvido, por parte de Soto Beltrán, es pertinente para la comprensión precisa del asunto.

          El análisis provisto por esta extraordinaria publicación del doctor Soto Beltrán, hace un recorrido histórico minucioso del surgir de este ideal. La Confederación Antillana nunca se materializó como un Estado real. Fueron muchos los factores como las diferencias políticas entre las islas, las guerras de independencia en Cuba, la permanencia del dominio español sobre Puerto Rico hasta 1898 y los intereses y presiones de potencias extranjeras, entre otros.

          Destacamos el trabajo de revisión de literatura a través de la búsqueda de fuentes (primarias y secundarias) que demuestra el genuino interés del colega sobre el asunto. Se puede apreciar a través de los llamados de referencia constantes y los datos para sustentar sus argumentos. La cantidad de fuentes brindan la seriedad y pertinencia del tema y aporta a la historiográfica de todo el Caribe, para su análisis.  Resaltamos que los recursos presentados son de primera línea para cualquier estudio sobre este asunto. El doctor Soto González se convirtió en un detective histórico que buscó lo necesario para que nos deleitemos con la lectura.   

          No obstante, ese legado del proyecto, extraordinariamente presentado por Soto Beltrán, nos hace a quienes leemos, la pregunta clave en la exposición de si es o no posible una nueva idea de lo antillano en pleno siglo XXI. Coincido con el colega Bernabé, ante los constantes retos de la globalización, discriminación y, como no, hasta abusos de poder de las grandes potencias militares, económicas y políticas imponiendo su criterio sobre los más pequeños.

          Muy bien lo dice el propio autor haciendo hincapié en el concepto proyecto constantemente en el escrito y, para muestra, cuando se expresa indicando:


Esta obra examina uno de los proyectos políticos e intelectuales más significativos del Caribe del siglo XIX: la aspiración de construir una comunidad antillana unida frente a los desafíos del colonialismo, la geopolítica regional y las luchas por la libertad.


A través del estudio de Cuba, Puerto Rico, República Dominicana y Haití, el libro analiza los orígenes, debates, límites y legado de la Confederación Antillana como ideal histórico, político y cultural del Caribe.


Un proyecto que invita a repensar la historia antillana desde la unidad, la memoria y la vigencia de sus grandes ideas.

                

 

Muy agradecidos de la invitación del colega a leer el documento y poder aportar con el prefacio.

 

Nelson Arnaldo Vera Hernández, PhD

1 de julio de 2026


Tuesday, July 21, 2026

Puerto Rico a merced de la mediocridad

Carlos Díaz Olivo, publicado en el rotativo El Nuevo Día del lunes 20 de julio de 2026, en ambos formatos digital e impreso.  

Puerto Rico tiene que deshacerse del conformismo, las excusas y los complejos, para procurar la excelencia.

Todos los días, semanas tras semanas, en la administración gubernamental explota una nueva controversia, que se atiende con superficialidades, generalidades y traslados de culpa, en vez de brindar solución seria y efectiva al problema en cuestión, señala Carlos Díaz Olivo. (tonito.zayas@gfmedia.com)

El incidente en el que una persona mayor edad presuntamente fue agredida por un cuidador que laboraba en el hogar Casa Dorada, en Las Piedras, y la controversia que se suscitó entre la secretaria del Departamento de la Familia y la Procuradora de las Personas de Edad Avanzada sobre la injerencia reglamentaria de ambas agencias, dice mucho y mucho también deja por desear. 

De una parte, se hace evidente la extensión del problema de salud mental en la isla y la situación crítica a la que hemos lanzado al sector demográfico de mayor edad. Del otro, igualmente, se hace evidente la mediocridad como patrón principal de conducta en la sociedad puertorriqueña. Sin restar importancia a los primeros dos factores, en este escrito me concentro en el último de los mencionados.

Resulta insólito que al denunciarse la agresión a una persona mayor, la deficiencia operacional de un centro de cuido de envejecientes y la conducta antisocial de un cuidador, la Secretaria de la Familia y la Procuradora de las Personas de Edad Avanzada se pierdan en lo inconsecuente y sean incapaces de articular y poner en práctica soluciones efectivas al conflicto medular. Un problema social mayor se degradó a un chisme sobre prerrogativas jurisdiccionales y complejos de autoridad, mientras el interés público quedó al descubierto y sin atención. 

Esos mismos complejos de autoridad se hicieron patentes cuando el Municipio de San Juan y la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) llegaron a un acuerdo para aportar en conjunto a la búsqueda de solución al problema del suministro de agua en la ciudad capital. A solo horas de suscribirse el arreglo, el presidente de la corporación pública, Luis González Delgado, entró en furia y culpó al recurso técnico del Municipio de San Juan, el ingeniero Roberto Martínez, de ser responsable del problema de suministro en la ciudad. Al día de hoy el problema del agua en San Juan, así como en otros pueblos, continúa sin normalizarse.

Los complejos jurisdiccionales no quedan ahí. Resulta que al pasado director de la Oficina de Gerencia y Permisos, Norberto Almodóvar, también la cólera le consumió. Este se reveló contra su jefe, el Secretario de Desarrollo Económico y Comercio, al reclamar autoridad final sobre injerencias que por ley se habían transferido al Secretario. El reclamo jurisdiccional no descansó en un abnegado deseo de protección del interés público, pues según denunció Sebastián Negrón Reichard, lo que de verdad estaba en juego era la concesión de un contrato a una empresa determinada.

El desarrollo más reciente de estas luchas internas jurisdiccionales ocurrió el viernes pasado cuando el Departamento de Justicia, en medio de una investigación senatorial contra figuras del Ejecutivo, revocó una serie de destaques asignados a la Asamblea Legislativa. Este proceder parece responder a una vendetta política y no al mejor interés público. 

Lo expuesto no son situaciones aisladas. Todos los días, semanas tras semanas, en la administración gubernamental explota una nueva controversia, que se atiende con superficialidades, generalidades y traslados de culpa, en vez de brindar solución seria y efectiva al problema en cuestión. Las fallas en los servicios de agua y electricidad se despachan achacándolas a la obsolescencia y falta de mantenimiento del sistema. Mientras se repite esta consigna, la infraestructura no acaba de mejorarse. Se hace evidente que la excelencia no guía la conducta del Estado. Me temo, además, que ese patrón de mediocridad se extiende y consume a gran parte de la sociedad puertorriqueña.

Cuando la mediocridad manda, lo fundamental no se atiende. Pues lo importante, no es lo importante. Ante la falta de acción real, la impotencia y la desmoralización afectan el sentir popular. Por doquiera que nos asomamos, encontramos un mediocre a cargo y nadie se responsabiliza por hacer las cosas bien. La excelencia, más que marginada, en Puerto Rico es perseguida, censurada y hasta castigada. Nuestra disfuncionalidad social tiene explicación simple. Seremos un pueblo talentoso y ocurrente, pero estamos a merced de la mediocridad. Nos hemos acostumbrado a ella y la hemos normalizado.

La excelencia es un compromiso de superación y mejora constante. Quien la adopta como disciplina jamás carece de motivación. Trabajar por la excelencia es superarse a uno mismo, sin importar el desdén de los demás. Nadie se esforzará ni hará por nosotros lo que a nosotros nos corresponde hacer. Si deseamos progreso, estabilidad económica y social, hay una sola opción: trabajar duro y superarnos. La búsqueda de la excelencia es la renuncia y denuncia del conformismo. Puerto Rico tiene que deshacerse del conformismo, las excusas y los complejos, para procurar la excelencia. Hay que poner fin a tanta mediocridad.


Tuesday, March 24, 2026

La segunda que esperaba: Naehlis Delián

Siendo jóvenes, Mayra y yo deseábamos tener en algún momento en nuestras vidas unas niñas. Dios nos brindó tres varones, que hoy son tres profesionales de altura y esposos sin igual. En el último turno al bate estaba la esperanza de que llegaran niñas. No se pudo. Hoy fueran dos jóvenes adultas hermosas y, tal vez, ya casadas. Siempre imaginé a mis tres hijos celosos de sus hermanitas menores. 

En el 2022, Nelson Esteban "Pachy" junto a su pareja Yari, nos brindaron la primera nieta en nuestras vidas: Naihra Liz Vera Ríos. Recuerdo muy bien como un sueño me reveló que tendrían una niña y comencé a escribir una décima al despertar a las 3:30 de la madrugada. No escribí para varón, solo para niña.

Para el mes de mayo del 2025, tuve un segundo sueño. Esta vez, había algo distinto porque, a quien vi poseía cabello largo y de piel bien clara. No aguanté y le dije a Mayra cuando desayunamos. Las conjeturas fueron muchas y todas dirigidas a que había un embarazo. Par de semanas luego recibimos una invitación de mi tercer hijo Juhnnel Omar y su esposa Dahima, para compartir en Aguada con los consuegros. Ese día nos informaron que seríamos abuelos nuevamente. Tres meses luego, nos enteramos que esta vez era un varón: Rodrigo "Roy" Vera Cintrón. Este nieto es y será el príncipe de los Vera Santiago.

La vida da sorpresas y bendiciones. Cerca a mi cumpleaños en el 2025, tuve otro sueño espectacular. En esta ocasión aparecían tres bebés. Rápido razoné que significaba que venía otra criatura a nuestras vidas. No pude contenerme y, en un viaje con Mayra a Mayagüez, le mencioné y expliqué el sueño con detalles. Como Mayra me conoce muy bien, concluyó de inmediato que viene otra criatura y que sería de Nelson Esteban y Yari. Sin embargo permanecimos en silencio.

En el compartir familiar de Acción de Gracias del 2025. La esposa de mi segundo hijo Juan Arnaldo, Jenniffer, nos dice que tuvo un sueño donde veía un nene. Mayra y yo quedamos estupefactos porque era bastante similar su sueño con el mío. Así que Mayra me pidió dijera mi sueño. Las risas y bromas fueron la orden del día. Recuerdo que Yari decía que por ella no era.

De risas y bromas, cambió a alegría estrema el día 6 de enero del 2026, en el compartir familiar del Día de Reyes. Nelson Esteban y Yarelis nos dicen que está embarazada. Toda la familia, recordó lo ocurrido en Acción de Gracias. Había otra esperanza. Solo la espera de conocer el sexo del fruto.


Tres meses después, marzo del 2026, en específico el día 20, Nelson Esteban, Yarelis y las dos familias supimos que será una segunda niña. Llevará por nombre Naehlis Delián Vera Ríos. 

Desde ese instante Mayra y yo no dejamos de hablar sobre este acontecimiento. En especial porque ya tenemos las dos niñas que no pudimos tener. Fueron Pachy y Yary quienes nos regalan esta nueva alegría. Gracias a ambos por hacernos feliz y cumplir un deseo que Mayra y yo tuvimos desde novios. 

Ahora esperamos con suma ansiedad a Naehlis Delián para, como ocurrió con Nai y Roy, tenerle en los brazos y amarla. Solo espero tener el tiempo necesario para ver crecer al príncipe y las princesas. Mayra, como reina de la familia, les verá y les disfrutará.     

 


  

Wednesday, January 14, 2026

El Último de Loro Vera: Parte Final

 

El Último de Loro Vera: Parte Final

 

En la primera parte de este escrito me limité a expresar aspectos de la infancia, niñez y adolescencia de papi. En la segunda parte fue dirigida a su carrera académica y profesional. En esta parte final comentaré sobre el padre, abuelo y bisabuelo del Último de Loro Vera. 

De papi puedo decir que ha sido y es el mejor padre del mundo. Son tantas cosas que le debo que no tendré la oportunidad de pagarle. Me enseñó respeto, integridad, disciplina, el valor por los estudios, el valor y amor por la familia, entre miles de otras cosas. La mejor forma de educarme estas y otras cosas fue con el ejemplo. Aunque hubo sus nalgadas y galletas, las cuales agradeceré de por vida porque me llevaron por el camino correcto. De todas las enseñanzas, creo fue la paciencia que me tuvo (aún ya mayor de edad) por lo rebelde, orgulloso e incomprensible con él que fui. El conocer muy poco sobre sus antepasados, me llevó a esa forma de comportarme que nunca mereceré su perdón.

Tampoco fui miembro de la fuerza policíaca un deseo, que creo tenía y nunca cumplí. Me dediqué a lo universitario y estudiar. Mi carrera se limitó a ser profesor de salón de clases. Dios me permitió ocupar puestos que, en comparación con los rangos en la policía, serían bastantes similares. Recuerdo que cuando me casé sin haber terminado mis estudios, papi sufrió mucho. Nunca me dijo nada, pero a mi hermano del alma Hiram Badillo (QEPD) le comentó que no me veía terminando los estudios universitarios. Tal vez ese comentario me llevó a estudiar y prepararme lo mejor que pudiera hasta terminar el grado doctoral. Recuerdo ese día cuando me otorgaron el grado que quiso tomarme una foto y dijo “me permiten tomarles una foto a los cinco doctores”, entiéndase a mi director de disertación, los dos lectores, al director del Programa Doctoral y a su hijo. Lo dijo con tanta emoción que le salieron lágrimas.      

La etapa de padre vista por mí, la presenté en las pasadas partes y con algo en los dos párrafos previos. Me resta mencionar algunas experiencias de mis hermanas.

Neyda Teresa es la que me sigue en edad. Curiosidad para muchos, no para la familia, que nacimos el mismo día en el mismo mes con cinco años de diferencia. Por ello siempre he dicho que somos gemelos con cinco años de diferencia. Todo responde a que los embarazos de mami terminaban en cesárea. Mi hermana representó y representa la luz de los ojos de papi. Estudió secretarial y luego una maestría en Educación Comercial. Trabajó durante muchos años en la Cooperativa de Ahorro y Crédito de Moca y le brindó dos nietos a papi: Michael y Joaquín junior. Su esposo compay Joaquín Hernández.

Luego en el 1974, nacen las gemelas: Rosa María “Chiqui” y María Virgen “Cany”. Para papi representan las guaretas inesperadas, porque en esa época no había sonogramas que indicaran cuántos venían y tampoco el género.

Rosa es la administradora por excelencia y los números. Estudió contabilidad de bachillerato y maestría. También estudió derecho, aunque no tomó el examen de reválida. Está súper preparada y es una abogada en todo el sentido de la palabra. Ha desarrollado su carrera profesional principalmente en el campo de las cooperativas. Aportó a dos de los nietos: el segundo que lleva el nombre de papi, Abdiel Esteban y, el clon de papi, Gabriel Antonio. Digo clon porque es una copia fiel y exacta de papi en su juventud. De hecho, mami dice “que hasta en el comportamiento es igual”. Su esposo, compay Erick Román.

Por su parte María Virgen “Cany” fue a estudiar a Río Piedras como lo hizo mami. Allá terminó su bachillerato en comunicaciones, luego la maestría en la misma especialidad y, más tarde, el doctorado en educación en Málaga, España. Aporta con dos nietos más: Andrés Omar y Marcos Javier. Su carrera principalmente la desarrolló en el periodismo. Inició en revistas, luego en la radio y en periódicos. Mas tarde estableció una carrera en la educación universitaria, donde prevalece hoy día como Decana de la Escuela de Periodismo de la Universidad del Sagrado Corazón. Su esposo Omar Marrero.

A principios del 1985 papi se enteró que sería abuelo. Su alegría fue inmensa. Mi hijo mayor llevaría su nombre y luego su apodo. Nelson Esteban lleva el apodo de papi, pero en diminutivo “Pachito”. Ya con el pasar de los años se acortó a Pachy.

Con la llegada de Pachy, papi desconocía que estaba empezando a crear un equipo de beisbol. Sí, fue el primero de nueve nietos varones: 3 míos y 2 por cada una de mis hermanas. De la noche a la mañana Nelson Esteban, Juan Arnaldo, Juhnnel Omar, Michael, Joaquín hijo, Abdiel Esteban, Andrés Omar, Marcos Javier y Gabriel Antonio se convirtieron en descendencia directa de papi. 

Ver las fotografías donde papi disfruta de cada uno de sus nietos, muestra el amor por un futuro que sigue prometiendo. Cada sonido tomado en su micro grabadora se convirtió en horas de micro casetes, que hoy día desconozco qué se hicieron. Desde Nelson Esteban hasta Gabriel Antonio, miles de anécdotas que hoy día recuerda y narra como si no pasara el tiempo. Los cuentos de las novias, el pasar los exámenes de conducir, la compra de freezes o esquimalitos, fueron chispa de motivación para seguir con ellos. Tres anécdotas por mi parte que papi constantemente recuerda fueron, primero, el accidente de Nelson Esteban “Pachy” en un verano a los 14 años de edad; segunda, el día que Juhnnel Omar no llegaba donde estaba para buscarlo a la escuela; y tercera, cuando Juan Arnaldo le pidió le ayudara a buscar un juego de cuarto que había comprado.

La primera se refiere que, en la Academia San Sebastián Mártir donde estudiaron mis hijos, le otorgaban la oportunidad a los de noveno grado que trabajaran pintando. Todo marchaba bien ese día hasta que Nelson Esteban resbaló y cayó, cortándose en la mano derecha. Mayra y yo estábamos en San Juan realizando unas gestiones de la salud visual de ella y de mis estudios. Al director de la Academia llamarnos, no nos consiguió. De inmediato llamaron a abuelo Pacho. Fue papi en llegar a la Policlínica Rodríguez de San Sebastián y el director Rivera no se movió hasta que papi llegó. La herida fue profunda y hubo que reconstruir la mano derecha de Nelson Estaban. Papi siempre con y por la familia.

La segunda responde a que Papi buscaba los muchachos en la Academia porque Mayra y yo estábamos en el trabajo. Ese día papi llegó como siempre a buscarlos, pero Juhnnel Omar no aparecía. Papi se percató que algo andaba mal, y le preguntó a mi sobrino Michael. De momento, Juhnnel llega corriendo a la guagua y le dice “abuelo arranca, vámonos”. Luego nos enteramos de que le había realizado una travesura a uno de sus compañeros y lo estaban buscando. Juhnn se había escondido hasta que llegara abuelo. Bueno, ese es el relato de papi y no puedo precisar el grado de realidad o ficción. Pero hoy día se sigue disfrutando esa aventura. 

Con Juan Arnaldo fue que había comprado un juego de cuarto en San Sebastián, pero no tenía cómo buscarlo. Al papi tener una pick up, le pidió si lo llevaba. Naldy entra al establecimiento para coordinar la entrega, pero se percata que lo que le van a entregar no era lo mismo que había comprado. Sale del negocio y le dice a abuelo Pacho “vámonos que me quieren coger de pendango”. Entonces le explica a papi con detenimiento lo que pasó. Cada vez que papi hace el cuento Naldy se ríe a carcajadas.

Estoy seguro convencido que con cada uno de mis sobrinos tiene anécdotas que comparte con mis hermanas y cuñados. Lo digo porque para muestra con esos tres botones basta. Supongo que a cada uno de sus hijos les recuerda esas historias que forman parte de su vida como abuelo. Total, para eso tiene nueve jugadores de beisbol: su equipo completo.     

Ver a sus nietos llegar a la universidad le deba la esperanza a papi que no pasarían por lo que él pasó. Entonces los nietos mayores le empezaron a dar el fruto de los esfuerzos.

Nelson Esteban “Pachy” se convierte en abogado algo que papi deseaba estudiar, pero, no pudo. También aprueba el grado doctoral en Literatura. Juan Arnaldo “Naldy” se convierte en maestro de inglés como abuela Nily y lo que papi estudio: pedagogía. Juhnnel Omar “Juhn” es el médico de la familia y que se inspiró en papi para el ensayo a entrar a la escuela de medicina tras el segundo ataque al corazón. Michael sigue los pasos convirtiéndose en el segundo nieto abogado de su descendencia. Joaquín Junior “Juaquincito” se convierte en el enfermero graduado que a cada rato le brinda apoyo en sus momentos de enfermedad.

Pero no queda ahí. Ver que Abdiel Esteban, el segundo nieto que lleva su nombre, está en el camino para convertirse en farmacéutico. Andrés Omar ya avanzado en sus estudios en biología y futuro especialista de fauna. Marcos Javier como posible pelotero de grandes ligas y dirigido a entrar a la universidad. El menor de todos los nietos, Gabriel Antonio, papi le presta una atención especial, por ser una copia fiel de su abuelo y pronto a terminar la escuela superior. Su parecido físico es como si fuera él en la juventud, como dice mami.    

Papi se quedó esperando una nieta por años, que no llegó. Mis hermanas y yo cerramos las fábricas. No obstante, Nelson Esteban “Pachy” le brindó “el mejor regalo” (según sus palabras) con la bisnieta: Naihra Liz. Esa pequeña que lo consiente, “lo cuida” y le brinda energías de seguir adelante como si fuera “una pastillita de motivación diaria”. Todos los días me pregunta “¿qué ha hecho hoy Nai?”. Supongo que con mis hermanas les hace la misma pregunta sobre sus hijos y, bueno, con la llegada de otro bisnieto.

Como si fuera poco, mi sobrino Joaquincito le brinda el primer bisnieto varón con Joaquín José. Lo ve crecer y se siente muy orgulloso del futuro que le depara.

Por mi parte, sumamos dos bisnietos más. Mi hijo menor Juhnnel Omar le otorgó la esperanza de continuar con el apellido Vera, por lo menos por una nueva generación adicional, con la llegada de Rodrigo Vera Cintrón. El otro bisnieto o bisnieta será parte de la segunda aportación de Nelson Esteban “Pachy”. En este año 2026 nacerá su segundo retoño y la noticia se la dio a papi y mami el día de Reyes Magos. Con este serán cuatro bisnietos. Sigue creciendo la descendencia.

El Último de Loro Vera aporta la vigencia de su papá. Quedan muchas historias, anécdotas, eventos y futuro para Esteban “Pacho” Vera González. Un espacio en este mundo físico que no debemos perder para poder contar a las nuestras. Con este escrito le brindo un pequeño reconocimiento a mi padre. Este ensayo se une a otros tres como los más importantes en mi vida: el homenaje a mi madre, la alegría de mi nieta y el regocijo de mi nieto. El próximo escrito de importancia será del o de la que nazca en septiembre del 2026. Espero algún día los bisnietos o tataranietos del Último de Loro Vera, lo puedan conocer, aunque sea en estos escritos.

Tuesday, January 6, 2026

El Último de Loro Vera: Parte II


Le brindo seguimiento a la primera parte de esta reflexión. Esta vez desde el espacio de lectura y escritura de mi casa. Son las 3:30 de la madrugada y cuando mejor me siento para redactar.

En la primera parte del El Último de Loro Vera, presenté a mi padre como hermano, hijo e inicio de esposo. En esta parte lo presento como estudiante, cómo se convirtió y cómo fue su trayectoria como miembro de la uniformada de Puerto Rico.

         El sacrificio que hizo mi padre para terminar su bachillerato en Educación, no lo puedo olvidar. Inició en la Universidad Católica de Puerto Rico en el centro que se abrió en Aguadilla, allá para la década de los setenta (Centro que luego fue cerrado). Luego tuvo que ir al Recinto de Arecibo de la propia universidad y, finalmente, culminar en Ponce. Ya estaba en la adolescencia cuando papi terminó de estudiar. Incluso me llevó en algunos momentos con él a tomar clases. Supongo para que viera lo difícil de estudiar cuando se tiene familia y trabajo. Lo digo porque papi estudió siendo policía a tiempo completo.

Sin embargo, su historia académica inició antes. Los grados primarios fueron en Moca. De hecho, desde muy joven aprendió a estudiar y trabajar para poder ayudar a abuela Juana.

Por eso, papi trabajó de mesero en un pequeño restaurante en el sector El Bambú en la zona urbana de Moca a los 15 años. Tal vez por eso le interesaba estudiar en la Escuela Hotelera. Cuando los dueños del restaurante se dejaron, la esposa doña Mary Pérez (que era la Trabajadora Social de la Escuela), le dijo “Esteban yo me voy para San Juan a casa de una familia mía que tiene restaurante, yo sé que te interesa la Escuela Hotelera”. Papi le indica que le interesa, porque no tengo el dinero para estudiar en la Universidad.

Así se va con ella y le consiguieron un lugar donde quedarse. Al llegar a la Escuela Hotelera, papi dice que había una rubia que parecía americana y trató de hablar algo de inglés (al día de hoy papi solo sabe algunas palabras del difícil). La persona le dice que podía hablar español que soy de Moca de la familia de Luis González, y usted va a la Escuela Hotelera. Se salvó.

Así, varios meses después, papi tomó un curso de hotelería que le permitió conseguir empleo en el antiguo Hotel Sheraton en San Juan como mozo. De hecho, fue en una actividad de la policía de Puerto Rico en el hotel donde papi se interesó por esa rama. En la convención un oficial le entregó su tarjeta de presentación para que, si decidía entrar a la policía, lo buscara. Meses luego solicitó y fue aceptado. Como repite constantemente, “por eso es que soy policía”.    

Papi llegó en el momento que había las manifestaciones en la Universidad de Puerto Rico en el 1963. También es el momento donde la guerra fría tiene su auge por la situación de Cuba y Estados Unidos. Resalto que a la Policía de Puerto Rico en ese momento recibía un adiestramiento cuasi militar y papi nos cuenta de muchos adiestramientos que sabemos era de ese tipo de ejercicios, hoy día.

Papi es enviado al conflicto de la huelga de la UPR en ese año 1963 por la salida del ROTC de los predios universitarios. Lo que ocurre es que papi inició en lo que hoy día se le llama la Unidad de Operaciones Tácticas o coloquialmente la fuerza de choque. No obstante, luego de pasar por otros adiestramientos en Isla de Cabra, fue seleccionado a ser parte de la vigilancia de la Fortaleza. Esto por una recomendación de un oficial superior a él y los envían a un adiestramiento de vigilancia a mandatarios. Papi tenía entre 18 y 19 años.

Como vemos, mi padre experimentó lo mismo que sigue siendo hoy día para los novatos, trabajar en San Juan. También han sido muchas las anécdotas que me contó. No obstante, la más que le lleva dentro fue haber trabajado en la protección del gobernador Luis A. Ferré en La Fortaleza.

Me cuenta que en un día de vigilancia el gobernador Ferré llegó donde estaba en su puesto y le buscó conversación. Las preguntas básicas: quién eres, estás casado, de dónde eres, entre muchas. Papi le fue contestando todas, entre ellas que tenía un bebé pero que estaba en Moca y él trabajando en San Juan. El gobernador quedó asombrado por el sacrificio. Esa conversación honesta provocó que Ferré diera la orden, al comandante del cuartel de la Fortaleza, que aquellos que residían fuera del área metropolitana fueran trasladados cerca de sus familias. Así fueron muchos los miembros de la fuerza que lograron regresar cerca o a sus pueblos de residencia.

Es así como mi padre llega al cuartel de Rincón, Puerto Rico, a menos de una hora de distancia de Moca. Debo haber tenido a lo sumo unos cuatro años cuando eso, por haber sido entre el 1968 y 1969. Tengo el vago recuerdo de haber estado en unas fiestas (supongo patronales) por estar en machinas y ver a papi junto a policías. El estar en el oeste le brindó a papi estar más cerca de mami y, por naturaleza, quedó embarazada de mi hermana Neyda.

Par de años más tarde, a papi lo trasladan al cuartel del municipio de Aguada, colindante de Moca. Le asignan estar a cargo de la Liga Atlética Policiaca (LAP). Para los que desconozca es un espacio dedicado a los niños y jóvenes en desarrollo que les imparten disciplina, mientras participan de actividades atléticas y educativas. Parto del supuesto que como papi era de los más jóvenes del cuartel, le asignaron ello. Por eso recuerdo que papi me llevaba a todas las actividades que realizaba la LAP y, parte del proceso, creo que orientarme poco a poco hacía el cuerpo de la Policía.

En eso llegó el examen para el rango a sargento. No paraba de estudiar. Recuerdo de las varias reuniones en casa con otros y se hacían preguntas que estaban redactadas en las famosas tarjetas de notas 3 por 5. De hecho, papi tenía cartapacios de material que se pasaba estudiando. Al llegar el examen, fue de las mejores notas. Logra el ascenso, pero es ahí donde lo trasladan al municipio de Camuy. Tenía unos 11 años y tres hermanas, porque ya habían nacido Rosa y María.    

Luego de muchas conversaciones entre papi y mami, deciden mudarse para Camuy a mediados del 1976. Es así como inicio mi adolescencia en el municipio de Camuy. Mami inicialmente abrió una pequeña tienda que le puso de nombre NETICHICA. El nombre representa las iniciales de los cuatro hermanos: Ne de Nelson, Ti de Titi como le decían a mi hermana Neyda, Chi de Chiqui como se le sigue apodando a mi hermana Rosa y Ca de Cany como también apodamos a mi hermana María. Nuevamente demostraron nuestros padres que la familia va por encima de todo. Papi ejercía como supervisor en uno de los turnos.

Para ese momento continúa estudiando hacia el bachillerato a la vez que trabajaba. Me sugirió que me uniera a la LAP de Camuy. Ya adolescente participaba de todas las actividades. Nuevamente parto del supuesto que deseaba me convirtiera en policía. Ahí conocí muchos de los códigos de comunicación de la policía.  

Mientras eso ocurría en Camuy, recuerdo que todos los fines de semana llegaba el viaje hacia Moca para casa de abuela Juana, porque, aunque estuviéramos lejos, papi recalcaba que la familia es lo primero. Por eso también pasábamos buen tiempo con abuelo Mesio y abuela Gina.

Pasados varios años papi inicia los estudios para el rango de Teniente Segundo. Con ello el regreso de las tarjetas 3 por 5 y los grupos de repaso. Nuevamente pasa el examen siendo de las mejores notas. Una anécdota fue que otro sargento de Camuy y que estaba estudiando junto a papi no pasó el examen, pero le preguntó a papi si ya había leído la comunicación oficial. Me cuenta papi que como sabía el otro sargento estaba muy duro en los repasos y era muy inteligente, no se atrevía abrir el sobre. La insistencia del otro sargento fue tal que la abrió y se entera que pasó el examen. Esta vez, lo trasladan a Lares como comandante del Distrito. Por vez primera está a cargo de la administración de todo un cuartel.

Estoy poco claro del tiempo en Lares, lo que sí es que su pasión por la policía lo llevó a tomar el examen del ascenso a Teniente Primero, varios años más tarde. Nuevamente lo pasa de manera sobresaliente y lo trasladan a Camuy a cargo del cuartel.

Ya para ese momento papi y mami decidieron regresar a Moca y construir la casa de sus sueños: una de madera. Esta mudanza ocurre a mediados del año 1980. En lo que se construía la casa, pasamos a vivir en la casa vieja de mi bisabuelo Pedro Hernández que ya estaba bastante abandonada. Una casa de los años cincuenta, que papi fue acondicionando para poderla vivir.

Sí, papi poseía habilidades de construcción, plomería y albañilería. Desde muy niño había aprendido de estas destrezas. Los días libres lo pasaba acondicionando la casa de abuelo Pedro. Así que viajaba de Moca a Camuy. Recuerdo que me dejaba en la esquina de la Iglesia Católica de Moca para ir a la Escuela Superior y él doblaba en dirección al barrio Centro para tomar la carretera número dos hacia Camuy.

Pasaron alrededor de tres años que papi estuvo comandando el Distrito de Camuy. Ya había alcanzado su grado de bachillerato y su deseo de seguir prosperando lo llevó a tomar el ascenso al rango de Capitán. Otra vez pasa con creces, pero lo inesperado. La lista de ascensos se quedó a dos pasos. Papi hacía el segundo. Pero la vida da sorpresas y bendiciones.  

Una visita inesperada de un alto rango de la Policía al cuartel de Camuy. Ese día papi realizó todo a su haber con el oficial. El oficial le mencionó dónde podrían almorzar. Papi los llevó a un restaurante del cual conocía al dueño, pidió que los atendieran y que luego pagaría la cuenta porque en ese momento estaba con muy poco dinero. El dueño le dijo que el almuerzo iría por la casa y que era un privilegio contar con esa visita.

Al finalizar el Oficial le indicó a papi que buscara la cuenta para pagarla, pero mi padre, le dijo que todo estaba cubierto y nada que pagar. Ahí el oficial le preguntó si había tomado el examen para capitán lo cual contestó en la afirmativa pero que estaba en el segundo puesto de la lista para ascenso. Sorprendido el oficial le preguntó a quienes le acompañaban si habría espacio para dos capitanes más. Todo quedó ahí. A las semanas papi se convirtió en capitán.  

Desconozco cuánta ficción o realidad hay en esta historia contada por mi padre. Lo que sí puedo decir es que mi padre estaba muy preparado en los asuntos de la policía y académicamente. A veces pienso que fue, como mencioné, una bendición. 

Con este ascenso a papi lo trasladan a estar a cargo del Distrito de Aguadilla. Entiéndase, no a la Comandancia de Aguadilla sino a cargo del cuartel del municipio de Aguadilla.   

Años más tarde recibe el ascenso al puesto de mayor relevancia en su carrera y como muchos le conocen en al ámbito profesional: comandante. Papi siempre dice que ese ascenso se dio gracias a un coronel que le guardaba mucho respeto y sabía que podía asumir el puesto de manera sobresaliente. De hecho, fue con el rango del cual se retiró de la policía después de 32 años de carrera y con 53 de edad. Aclaro que para esa época era inexistente el rango de Inspector que fue establecido mucho más tarde y ya mi padre se había retirado de la uniformada.

Su retiro ocurre luego de tener su primer ataque al corazón en el 1997. Para todos los hijos y quienes le conocieron vimos cómo aquel comandante de policía fuerte fue cayendo ante la salud física y emocional. Fue totalmente inesperado. A pesar de ello, cada vez que recordaba eventos de su carrera, constantemente nos decía a la familia que “si vuelvo a nacer sería policía”.

El ataque le ocurre en momentos que fue a podar el terreno de mi casita, cerca de abuelo Mesio. Mi padre estaba solo porque yo estaba con Mayra y los nenes en la misa en San Sebastián por ser un domingo y porque aprovechábamos el viaje para visitar a mis suegros que residían allá. Pienso a veces que lo hizo para darnos la sorpresa cuando llegáramos a la casa. Le ocurre el ataque y no estaba para ayudarle. Nadie iba a sospechar que eso ocurriría por lo fuerte que estaba papi. Fue mi hermana Chiqui la que llega a ayudarle porque aún estaba soltera y papi pudo llamar a la casa.   

Diez años más tarde le ocurre el segundo ataque al corazón en el 2007. Esa vez estando con mis hijos y conmigo en un terreno del barrio Saltos de San Sebastián instalando unos espeques para una verja. De hecho, al día de que escribo papi no ha querido volver al terreno.

Ese día fue muy doloroso para todos. Mientras Pachy, Naldy y yo estábamos instalando los postes de madera, Papi estaba con mi hijo Juhnnel quien le ayudaba a entregarle las puntillas para el alambre de ciclón. Cuando de repente papi cae y Juhnnel, desesperado por ser muy niño, inicia a gritarme a lo lejos que algo le pasaba a abuelo. Dejé inmediatamente lo que estaba haciendo, fui a recorrerlo y me dijo susurrando “tengo un ataque, tengo que ir al hospital”. 

Como íbamos en dos guaguas y Nelson Esteban “Pachy” estaba autorizado a conducir, tomó la guagua Ranger de papi y salió con él hacia la casa. Luego de salir de la crisis papi recuerda que “Pachy iba muy lento por llevar pocos meses conduciendo y con los nervios de punta, pero llegó”. Gracias a eso Papi llegó al hospital y allí se va completo.

Mientras yo recogiendo las cosas, salí de inmediato hacia la casa a llevar a Juhnnel y Juan Arnaldo. Al llegar al hospital, sacaron a mami y a Neyda que habían llegado, porque estaban aplicándole a papi las cargas eléctricas. Se fue por unos segundos, pero regresó.

Parte de esa experiencia, la escribió Juhnnel en su ensayo para entrar a estudiar medicina en el Recinto de Ciencias Médica. Inicia con hand me a Nail, Grandpa. Hoy día papi tiene copia de ese escrito enmarcado y representa uno de sus objetos más preciados.

En las pasadas páginas he contado cómo papi estudió y desarrolló su carrera policíaca de manera sucinta. Como seguimiento presenté de lo que tratará la parte final de este escrito. Relataré la parte de padre, abuelo y bisabuelo.